Dr. Juan Antonio Villanueva Herrero
Incontinencia fecal: hablarlo también es tratarlo
14 de marzo | Día Mundial de la Incontinencia

Hablar de incontinencia fecal sigue siendo incómodo para muchas personas. Y precisamente por eso, debemos hablarlo más.
El 14 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Incontinencia, una fecha que busca educar y concienciar sobre la pérdida involuntaria del control de la vejiga o de las evacuaciones. En el caso de la incontinencia fecal, el silencio suele ser más fuerte que los síntomas.
La realidad es clara: no es un tema raro. Es un tema poco conversado.

Más frecuente de lo que imaginamos
La incontinencia fecal es la incapacidad de controlar las evacuaciones, lo que provoca que las heces se expulsen sin previo aviso. Puede presentarse como un escape ocasional al liberar gases o como una pérdida total del control intestinal.
A nivel mundial, 1 de cada 12 adultos vive con esta condición, lo que equivale a aproximadamente 27 millones de personas (AGA, Clinical Gastroenterology and Hepatology, 2024).
En México, se estima que 4.7% de la población general, con una edad media cercana a los 49 años, presenta incontinencia fecal (Manual para la Atención de la Salud en Personas Adultas Mayores, Gobierno de México).
Aunque su prevalencia aumenta con la edad, no es una parte normal del envejecimiento, ni necesariamente una consecuencia inevitable del parto.
Normalizar la conversación no significa normalizar el síntoma.

El peso del tabú
La disfunción del piso pélvico está rodeada de vergüenza. Muchas personas tardan años en buscar ayuda por miedo, pena o la creencia de que “no tiene solución”.
Este retraso en la consulta médica impacta la calidad de vida:
- Aislamiento social.
- Ansiedad anticipatoria.
- Alteraciones en la vida íntima.
- Cambios en la autoestima.
Como coloproctólogo, he visto cómo el simple hecho de explicar que existe tratamiento genera alivio inmediato. La información reduce el estigma.
¿Por qué ocurre?
La incontinencia fecal puede tener múltiples causas:
- Debilidad de los músculos del piso pélvico.
- Lesiones obstétricas.
- Problemas neurológicos.
- Cambios hormonales, especialmente en mujeres.
- Enfermedades que afectan el recto o los nervios.
Cada caso requiere evaluación individual. No todos los pacientes presentan el mismo origen ni la misma intensidad de síntomas.

Opciones de tratamiento: del fortalecimiento a la innovación
El abordaje comienza, en muchos casos, con estrategias conservadoras:
- Ejercicios de fortalecimiento del piso pélvico.
- Terapias de rehabilitación.
- Ajustes dietéticos.
- Manejo farmacológico según el caso.
Cuando estas medidas no son suficientes, la medicina ha avanzado hacia soluciones innovadoras y mínimamente invasivas.
Una de ellas es la Neuromodulación del Nervio Sacro.
Neuromodulación del Nervio Sacro: tecnología al servicio de la dignidad
La neuromodulación sacra es una técnica de estimulación neuroeléctrica que mejora la comunicación entre el cerebro y los nervios que controlan el colon y el piso pélvico.
Funciona mediante:
- Electrodos, que transmiten impulsos eléctricos a los nervios sacros.
- Un neuromodulador, dispositivo similar a un marcapasos que se implanta debajo de la piel.
Es un tratamiento reversible, ajustable y mínimamente invasivo. Antes de la implantación definitiva, se realiza una prueba para evaluar la respuesta del paciente.
Entre sus ventajas:
- No genera farmacodependencia.
- Permite mantener una vida activa.
- Mejora significativamente el control de los síntomas.
La innovación médica hoy nos permite ofrecer alternativas que antes no existían.

Calidad de vida: el objetivo central
La incontinencia fecal no solo afecta el cuerpo. Afecta la confianza, la seguridad y la libertad.
El tratamiento temprano puede cambiar radicalmente la experiencia del paciente. No hablamos únicamente de controlar síntomas; hablamos de recuperar la dignidad.

Un llamado en el Día Mundial de la Incontinencia
El mensaje es claro:
- No es una condición rara.
- No es motivo de vergüenza.
- No es inevitable.
- Y sí tiene tratamiento.
Fomentar un diálogo abierto entre pacientes, familias y profesionales de la salud es una responsabilidad compartida.
Hablarlo es el primer paso.
Consultar es el segundo.
Recuperar la calidad de vida es el objetivo.

